Luego de unos momentos de arte pop, Gorek es testigo del triste asesinato de Julio César a manos de un grupo conspirador de senadores.
Un fuerte rumor afirma que la última frase del gran líder romano NO fue "¿Tu también, hijo mío?" como afirma el saber popular sino "Gorek, me hubieses avisado hijodeuna...".
Aún así, Gorek no pudo hacer más que presenciar impasible el acto. De tomar partido, hubiese cambiado el rumbo de la historia y probablemente ya tendríamos autos voladores, o todavía estaríamos escuchando discos de pasta.
De todas formas, Gorek también había acompañado a Julio César en momentos más felices, como cuando el líder galo Vercingetorix se rindió ante él entregando sus armas:
E INCLUSO lo acompañó también en la versión con mirada humorística sobre el mismo hecho (cortesía de Uderzo y Goscinny):
Motivo por el cual siente que está todo cubierto.
Uno de los juegos más difíciles del mundo
Hace 10 horas







1 comentarios:
mmmmmmmmm pastaaaa....
Publicar un comentario en la entrada